viernes, 28 de abril de 2017

Echando la vista atrás (9-6-2011) POP CHILENO

UNA DE LAS HISTORIAS BONITAS QUE ME DEJÓ ESTE BLOG FUE LA DE ENTABLAR DURANTE UN ESPACIO CORTO DE TIEMPO UNA AMISTAD EN LA DISTANCIA CON UNA CHICA CHILENA MUY JOVEN QUE TENÍA UN BLOG DE POESIA, MÚSICA Y OPINION.
EN RECUERDO DE ELLA (YA ME GUSTARIA HABER TENIDO SU CRITERIO Y MADUREZ CON 20 AÑOS) DEDIQUÉ ESTA ENTRADA DE JUNIO DE 2011 A RECOMENDAR EL POP CHILENO.



 



Ya he mencionado en alguna otra ocasión lo que me gusta el pop y el rock que se factura allá por Centroamérica y Sudamérica.
Siempre he tenido predilección por la música argentina, la mexicana y la brasileña.
No se si la cercania del idioma o de las inquietudes que tienen, pero siempre me he visto cercano a esa música y a sus sentimientos.

Y como en este mundo de prisas, de querer todo para ya mismo, no tienes tiempo para deternerte ante algo nuevo, algo desconocido... tiene que venir alguna motivación externa para prestar más atención a lo nuevo.

Y aqui es donde entra la música chilena. El 2011 está siendo su año, por lo menos aqui en España. La aparición en los medios más generalistas y más especializados de noticias sobre Gepe y sobre Javiera Mena han puesto a Chile en el planeta músical mundial.
Posiblemente para la mayoria de la gente será una moda, algo pasajero. Pero eso pasa cuando te quedas en la superficie, cuando no indagas más y buscas cosas nuevas. Si te quedas solo con Gepe y con Javiera Mena, estarás perdiéndote una gran escena musical, algo más irreverente que la argentina, sin tanta pomposidad, como sabiéndose no importantes y sin limitaciones en lo creativo.

Yo no soy de unirme al rebaño que sigue las corrientes establecidas, y si dicen "Chile está de moda", voy yo y digo "Chile está de moda". Mas bien, todo lo contrario.

Pero en esta ocasión el azar ha puesto en mi vida bloguera a una persona que casualmente puso un comentario en una de mis entradas. Una persona que vive en Chile, y que email va, email viene, me ha puesto sobre la pista de grandes grupos chilenos y una clara consigna.

"HAY VIDA MAS ALLÁ DE GEPE Y JAVIERA MENA".

Normalmente, en mi ámbito de amistades, siempre me toca a mi eso de "ESCUCHA ESTO A VER SI TE GUSTA", siempre estoy atento a nuevos grupos y estilos y los transmito a mis amigos con resultados no siempre positivos.

Y esta vez me ha tocado estar en el otro lado, y me ha encantado. Ha sido esta persona quien me ha puesto sobre la pista de nuevos sonidos procedentes de Chile.

Su nombre????
CABEZA POSTIZA.

Su apellido???
IDEAS SUELTAS, PELADAS DE CABLE, PEINADAS DE MUÑECA. TODO POSTIZO.

Su blog:
http://cabezapostiza.blogspot.com/

Pierdan unos minutos en su blog, se harán adictos.
A parte de su gran gusto musical, cuenta con una intrigante manera de escribir. Les dejo una breve entrada para que lo comprueben:

Tomé el teléfono para llamarte, con la convicción intacta de que me habías olvidado, con las pupilas fijas en un punto muerto, con una lucidez de-mente provocada por un pito que me había fumado. Recordé entonces nuestros pitos fumados, luego nuestras andadas de la mano, nuestras comilonas de chatarra, nuestros viernes de mirar tele, nuestros carretes siempre más tuyos que míos, nuestras conversaciones cada vez más tuyas que mías, nuestro simpático humor negro cada vez más negro para mí, nuestras divergencias de opinión cada vez más incompatibles, nuestras caricias cada vez menos cálidas. Alcancé a colgar antes del primer ring. Menos mal

Y para terminar, aqui les dejo una serie de videos recomendados por cabeza postiza y alguno de cosecha mia propia y un par de artículos sobre el pop chileno.

Y como dijo COCO CHANEL, "LA MODA ES LO UNICO QUE PASA DE MODA".



Pedro Piedra "Inteligencia dormida"

http://www.youtube.com/watch?v=YFACePrQvdQ

Julius Popper "Huke"
http://www.youtube.com/watch?v=_CHSbmhGOgw

Perrosky "el tránsito"
http://www.youtube.com/watch?v=ed7QWyP-IB8

Denver "lo que piensas"
http://www.youtube.com/watch?v=5WguvYJRTvk

Lucybell "milagro"
http://www.youtube.com/watch?v=jp8iMobshXw

Y las dos últimas propuestas, calentitas, recien recibidas por mail, que añado sin visionar, confiando en el gusto de cabeza postiza.

Manuel García. Tampoco es de la capital chilena, pero ya es famoso acá. Esta canción le lleva color político, pero es tan tan bella que, aunque fuera relevante, no importaría:
http://www.youtube.com/watch?v=Ind8fPJq1pA

Y una mezcla de electro, funk, dance, house y no se qué, montones de cosas. Mawashi, de Valparaíso, una de las ciudades favoritas de los europeos que vienen a Chile:
http://www.youtube.com/watch?v=PY2p43fFdmE

Artículo de El Pais:

http://www.elpais.com/articulo/portada/Chile/nuevo/paraiso/pop/elpepisupep3/20110204elptenpor_3/Tes#despiece1

Artículo extraido de jeneisapop.es


En el año en que el pop independiente latinoamericano ha centrado, por primera vez, la atención del público de manera más amplia en España (vía Club Fonograma principalmente, pero también desde aquí con Plástica) si ha habido un territorio que ha generado una cantidad de nombres y propuestas de calidad sobresaliente ese ha sido, sin duda, Chile. A muchos la sorpresa de que en 2010 se agolparan nombres de grupos y discos del país transandino les ha pillado con el paso cambiado. Hace un lustro apenas ningún aficionado medio hubiese sido capaz de citar un grupo de pop de Chile. A los más avispados quizá les sonasen nombres como La Ley, que lo intentaron sin éxito, o en la órbita de BCore, los afincados en Barcelona Familea Miranda. Quizá el primer disco de Gepe editado por Astro. O los escasos que descubrieron en su momento a esa joya que se llama Javiera Mena. Pero en 2010 las cosas cambiaron.


Chile es un país de poesía más que de prosa. Hasta la llegada de un nombre de proporciones colosales como Roberto Bolaño (que además tiene una escritura panhispánica más que localista) si por algo era conocida la literatura chilena era por sus poetas, entre los que destacan figuras de talla mundial como Neruda y Gabriela Mistral, con Premio Nobel, y Vicente Huidobro que lo hubiese merecido igual. Poetas muy conectados con una querencia popular que estuvieron cerca de las manifestaciones musicales más destacadas de Chile en el pasado, como fueron La Nueva Canción Chilena surgida en los años anteriores al golpe, con la recuperación de folclore popular pero con una sensibilidad muy pop, un punto hippie y, en el momento de la verdad, de una toma de conciencia política muy fuerte. Nombres como Víctor Jara, Ángel Parra, Patricio Manns o la inabarcable Violeta Parra significan para la música chilena un manto que arropa y da entidad a los herederos de un legado reivindicado desde cualquier estilo en el futuro, a la manera que el movimiento beat ejerce de sombra del pop inglés hasta el día de hoy.


Tras el brutal golpe del 73 los que no mueren o desaparecen, se exilian o son silenciados y la música, como toda la cultura del país, pasa a ser un tema secundario cuando de lo que se trataba era de saber si a tus allegados o a ti mismo podría pasarles algo. Como en el resto del planeta, los 80, aún bajo el miedo de la dictadura pinochetista, significan una época de expansión, del surgimiento del pop con aire festivo y de absorción a la manera local de la música que triunfaba fuera. Destacan bandas como Electrodomésticos (liderados por el carismático Carlos Cabezas), Aparato Raro y, por encima de todos la banda más importante de la historia del pop chileno, Los Prisioneros, capaces de aunar ironía, pegada melódica, crítica política y dar como resultado algunas canciones arrebatadoras, sobre todo en su debut ‘La voz de los 80′, manifiesto generacional, piedra de toque, y quizá el Tótem aún no superado del pop-rock chileno. Lanzado cuando los componentes del trío no superaban la veintena, es una colección inmaculada que representaría algo así como ‘Deseo Carnal’ para el pop español de los 80, un espejo en el que mirarse por su asombrosa calidad y a la vez un trabajo que se convierte en patrimonio social e imaginario popular por el éxito alcanzado.


Los 90 comienzan con el despertar pop (al contrario que la mayoría de los países latinoamericanos, mucho más dominados por una sensibilidad rock), con bandas como La Ley, Saiko, Javiera y Los Imposibles o la estrella casi adolescente Nicole que, con su disco ‘Esperando nada’, se convierte en un fenómeno comercial para iniciar una carrera más personal que la llevaría a trabajar con Gustavo Ceratti (Soda Stereo) en el contundente ‘Sueños en Tránsito’ y a fichar por el sello de Madonna, Maverick, en una frustrada carrera en Norteamérica.


Dos grupos destacan sobremanera en los 90. Por un lado Lucybell. Con sus dos primeros discos, ‘Peces’ y ‘Viajar’, irrumpen con éxito citando a The Cure, My Bloody Valentine o el dream-pop como influencias directas. El progresivo éxito viene acompañado también de una degradación musical más que evidente que sólo salvan en contadas ocasiones, pero sus primeros trabajos aún brillan con luz propia. Pero la luz más brillante está en Los Tres, quizá el grupo con una carrera más sólida, en la que son capaces de unir una tradición del pop de los años 60 con la tradición folclórica propia, y a cada paso adquiriendo más y más peso hasta llegar a un extraordinario Unplugged para la MTV, que se convierte en una declaración de principios y en casi un homenaje al folclorista Roberto Parra (hermano de Violeta). Todos los discos del grupo son recomendables pero este trabajo para la MTV, ‘La Espada y la Pared’, y el debut homónimo sirven para asombrarse ante una obra grandiosa. 

A finales de los 90 comienzan a surgir bandas que se mueven al margen del mercado. Con sensibilidad cercana al brit-pop o al indie en general aparecen grupos como Jirafa Ardiendo o Solar que, en tierra de nadie, son tomados como emblemas para una generación cuyas vías de escape son las fiestas en discotecas como Blondie o el mítico y ya desaparecido Teatro Carrera, espacio fantasmagórico, cuyas columnas y plateas parecían que iban a derrumbarse en cualquier momento al ritmo de Pixies, Smiths o Strokes, y que se convierten en un espacio de libertad musical, sexual, personal, que serán el caldo de cultivo de una nueva generación de músicos y públicos preparados para la eclosión.
Hay un momento decisivo. Congelador, una banda con querencia al rock indie herencia de Sonic Youth o Yo La Tengo, decide crear un sello para editar su propio disco. Así nace Quemasucabeza. No es el primer sello indie pero sí el más importante a la manera de Elefant en la independencia española. Tras los lanzamientos de sus propios discos, empiezan a editar a otras bandas hasta llegar a 2005, donde aparece un trabajo definitivo, el debut de Gepe ‘Gepinto’, disco grabado en dos días que recupera el folclore pero desde una óptica contemporánea (más cerca de Devendra Banhart que de Víctor Jara pero a la vez muy tocado por el espíritu lírico de este), que se convierte en el espejo de otros músicos que estarían por llegar. Hay que recordar que a diferencia de España, cuando allí se utiliza la palabra “folk”, no se está pensando en Iron & Wine o en Bon Iver sino en algo mucho más propio sin el disfraz de la asimilación.
Al año siguiente la misma discográfica edita en Chile un disco sacado originalmente por el sello argentino Indice Virgen que, junto al de Gepe, son los que allanan el camino para la revolución que vendrá. Se trata de ‘Esquemas Juveniles’ de Javiera Mena. Las maquetas de ese disco y de otro acústico llevaban dando vueltas años, ella misma las ofrecía en las salas de chat de Soulseek para que la gente se descargase su música o la de su proyecto paralelo, el dúo electropop Prissa (antes llamado Televisa). El disco es una obra maestra del pop atemporal cargada de himnos como la titular, ‘Como siempre soñé’, ‘Al siguiente nivel’, ‘Cámara lenta’, una versión de ‘Yo no te pido la luna’, la canción popularizada por Daniela Romo que da muchas pistas de dónde viene Javiera y, por encima de todas, ‘Sol de invierno’, un dueto junto a Gepe que se convierte en un clásico instantáneo y en cierto modo un hito para la música chilena. Ese momento está captado de forma sencilla, sin pretensiones, en el divertido y en cierto modo revelador documental ‘Al unísono‘, que trata sobre los dos intérpretes.
Tras ellos comienzan a surgir una serie de proyectos y sellos que fraguan la explosión de 2010. Sellos como Neurotyka ya trabajaban hace años con bandas diversas como el slowcore de Otoño o el pop enrarecido del debut de Dënver. Proyectos mágicos como Caramelitus, en la onda de Cocteau Twins y conformado por Camila Moreno, que emprenderá una exitosa carrera en solitario como cantante folk y Tomäs Preuss, que tanto bajo su nombre como con Prehistóricos, ejerce de magisterio musical en la búsqueda de un lenguaje muy personal; o Teleradio Donoso, que siempre estuvieron en el filo de hacerse grandes.

Una escena que se reconoce aún desde diversos ámbitos y estilos, desde el hip-hop de Cómo Asesinar Felipes o los integrantes del Colectivo Etéreo, a la electrónica de baja fidelidad de El Sueño de la Casa Propia, pasando por propuestas más ancladas en lo tradicional como Chinoy y su voz inimitable, la citada Camila Moreno, Natalia Molina, Matías Cena, Caroklina o la estimulante Deplásticoverde, dando todos ellos matices contemporáneos a la música popular.

Y llega 2010. Como si se hubiesen alineado los astros, se editan en el mismo año una serie de trabajos de altísima calidad que rompen la barrera local y son alabados desde el sur del continente hasta Norteamérica y, al fin, desde España. Para un país de apenas 13 millones de habitantes, con una industria musical raquítica y mucho más en el ámbito independiente, se antoja casi inexplicable que hayan confluido todos esos trabajos tan notables de golpe. Hasta 11 de ellos aparecían en la lista de los mejores de la citada web Club Fonograma. Podemos destacar varios nombres propios de 2010. Sin duda uno de ellos sería el sello Cazador. Actuando como netlabel la mayor parte del tiempo, edita una serie de discos de altísima calidad como ‘Dónde están las jugueterías’ de La Reina Morsa, ‘Si no tienes nada que decir entonces calla’ de Fothers Muckers, ‘Reconoceronte’ de Los Mil Jinetes, ‘TV Gamma’ de TV Gamma, o esa absoluta joya, uno de los discos favoritos del pasado año para el que esto escribe, ‘Nortinas War’ de Protistas (parte de cuyos miembros tiene otra interesantísima banda llamada Survey Team). Un disco que no engaña de dónde sale con una cita que intertextualiza parte del ‘Dumb’ de Nirvana (una canción anterior al disco llamada ‘Elliot Smith’, ofrece un rock heredero de los años 90), poco complaciente en una primera escucha pero con el valor extra de unas letras absolutamente arrebatadoras, llenas de polvo y suciedad, muy depresivas y explícitamente localistas, que convierten este trabajo en algo muy especial.

Otros discos indispensables de 2010 en Chile son el de Odisea, seudónimo bajo el que se esconde Alex Anwandter (antes en Teleradio Donoso), transformado en un Jacko santiaguino y con un trabajo de aroma conceptual en el que construye una distopia sobre un Santiago fantasmal, con toques anarquizantes y musicalmente bailable hasta morir de deshidratación con ese absoluto hit que es el single ‘Cabros’; la consagración de El Sueño de La Casa Propia con el excelente ‘Historial de caídas’, mucho más ambicioso y que llega más allá que sus trabajos anteriores; la tropicalidad sicodélica de De Janeiros (banda en la que está Milton Mahan de Dënver también en 2010 con su proyecto en solitario Nueva Orleáns); Los Prehistóricos de Tomäss Preus con un disco de emociones a flor de piel como es ‘La Orquesta Oculta’ y canciones enormes; Perrosky, con un disco áspero con la producción del mismo a cargo de Jon Spencer; el regreso por partida doble de Carlos Cabezas; el nuevo trabajo de Panico, un grupo clásico en la escena independiente chilena radicado en Europa, que ya ha actuado en el FIB y fue telonero de parte de una gira europea de Franz Ferdinand, en el estudio de los cuales grabaron su trabajo ‘Kick’; el rock bailable, sucio y sexual de Miss Garrison en ‘Tire y Empuje’, perfecto para noches sin fin; la sicodelia electrónica un poco a lo MGMT de Astro y su disco ‘Le Disc de Astrou’; Óptica y Ondas con el complejo ‘Cartografía sonora y algunos accidentes geográficos’, y hasta grupos más mainstream como los ya clásicos Los Bunkers, que con su disco de versiones de Silvio Rodríguez ‘Música Libre’ han llegado, de manera un tanto inesperada, a ser llamados para actuar en el festival de Coachella, y más y más y más…


Pero tres discos han destacado por encima de los demás por su calidad y repercusión tanto local como internacional en 2010. ‘Audiovisión‘ de Gepe, editado por Quemasucabeza y disponible en España a través de Federación de Universos Pop, es la cristalización fastuosa del camino iniciado por él en su segundo trabajo ‘Hungría’ y perfeccionada en el significativo EP ‘Las Piedras’, que daba muchas pistas sobre lo que daría de sí este trabajo. Con una sensibilidad descomunal, un aire de electrónica un poco retro pero actual, una capacidad vocal que arropa como una manta y unas letras que destierran la ironía y lo abstracto de su obra anterior para buscar la ternura, ha cosechado grandes elogios en todas partes y lo ha situado ya como un clásico por derecho propio. Otro de los discos imprescindibles es ‘Música, Gramática, Gimnasia‘ de Dënver en el sello Cazador y disponible en España también a través de discos FUP. Desde el adelanto que significó ‘Lo que quieras’, con un maravilloso vídeo, una épica (y una cita) muy Planetas, pero también con elementos reconocibles de otros grupos de aquí como La Casa Azul, Family o la Buena Vida, y un hit incontestable como ‘Los adolescentes’ o diamantes como ‘En medio de una fiesta’, ha irrumpido en el panorama de prensa española (principalmente en blogs) colándose en multitud de listas de final de año en medios como Hipersónica, en el que llegó al puesto 10, Lanadadora o en la propia de JNSP.

Por último, el disco que más elogios y tinta hizo correr de entre los venidos de Chile, el esperadísimo segundo trabajo de Javiera Mena, titulado de manera escueta ‘Mena‘. Lanzándose a la autoedición en su propio sello Unión del Sur (junto a su productor Cristian Heyne, productor a su vez del disco de Dënver y del de Gepe en un año para enmarcar en su carrera) el disco es extrovertido, bailable, intenso, profundo y sencillamente magistral. Colaboraciones de lujo como Daniel Hunt de Ladytron, Kelley Polar o la sonadísima con un admirador de la diva chilena como es Jens Lekman, deslumbrado por su trabajo en una visita al país (al igual que les ocurrió a otros admiradores de Mena de postín como son los Noruegos Kings of Convenience), en la canción más clara del disco, ‘Sufrir’, eleva el disco a un nivel bastante complicado de superar en posteriores trabajos.

Pero eso es el futuro. Y el presente es un 2011 que ya ha comenzado de manera excelente con el disco de la ex Colectivo Etéreo Dadalu ‘Periodo’, Fakuta, el inesperado regreso tras unos años de paréntesis de los pioneros Les Ondes Martenot, herederos directos del sonido Donosti, con su encantador ‘Dos’, o el anuncio de que Astro estaba produciendo lo nuevo de Protistas. Así que esperamos un 2011 venido de Chile si no tan intenso y revelador (cosa casi imposible), sí que continúe descubriéndonos nuevas bandas u ofreciendo más discos que nos hagan disfrutar y mirar con un poco más de cariño a ese pedazo de tierra que también sentimos en parte como propio.

miércoles, 26 de abril de 2017

Coleccionando vinilos - 58 - QUILAPAYUN - "Basta" (1974)


Curioso disco que adquirí con una venda en los ojos.
Siempre me ha gustado mucho la música latinoamericana, de hecho será la protagonista de la temporada 2017-2018 de este blog.
Y vi este vinilo y me dije "vamos a comprarlo, no perdemos mucho".

Por lo menos, lo curioso que aprendí fue que esa canción de "la muralla" no la inventaron una tal Ana Belén y un tal Victor Manuel.

Quilapayun son un grupo chileno, combativo, obrero, que pone voz a los humildes y canta la lucha del pueblo contra las clases. Un disco que no me lo he puesto mucho, pero que tiene sus momentos y se acerca a la canción protesta que surgió en España con la dictadura.

Interesante el texto que viene dentro del vinilo. Más abajo os lo dejo para que lo leáis.

Quilapayún ‎– Basta

Sello:
Jota Jota ‎– JJL-07
Formato:
Vinyl, LP, Album, Mono 
País:
Fecha:
Género:
Estilo:


Lista de temas y autores:

01. A la mina no voy [Canción colombiana, siglo XVII] (3:18)
02. La muralla [Nicolás Guillén – Quilapayún] (4:13)
03. La gaviota [Julio Huasi – Eduardo Carrasco] (3:40)
04. Son cieco – Bella ciao [Popular italiana] (2:48)
05. Coplas de Baguala [Folklore argentino] (4:13)
06. Cueca de Balmaceda [Cueca del Siglo XIX, folklore] (2:17)
07. Por montañas y praderas [Himno de los guerrilleros soviéticos] (3:19)
08. La carta [Violeta Parra] (2:54)
09. Carabina 30-30 [De la Revolución Mexicana] (3:22)
10. Por qué los pobres no tienen [Violeta Parra] (4:00)
11. Patrón [Aníbal Sampayo] (2:41)
12. Basta ya [Atahualpa Yupanqui] (3:19)


Compañías, etc.

·         Distributed By  Discoteca Del Cantar Popular "Dicap"

Créditos

·         Design  Toño Larrea*, Vicho
·         Performer [Uncredited]  Carlos Quezada, Eduardo Carrasco, Hernán Gómez, Patricio Castillo,Rodolfo Parada, Willy Oddó

Notas

Distribuido por Discoteca del Cantar Popular "DICAP". 
Diseño Gráfico / Vicho + Toño Larrea. 



Quinto LP del conjunto chileno Quilapayún, el primero que no contó con la dirección artística de Víctor Jara. Fue editado por el sello Jota Jota bajo el número de serie JJL-07 y distribuído por la Discoteca del Cantar Popular (DICAP) en 1969. Es uno de los trabajos más recordados del conjunto, que incluye algunas de las canciones que más han trascendido en su historia musical, como: La muralla, La carta y Carabina 30-30.
Formaban Quilapayún en ese entonces: Eduardo Carrasco, Carlos Quezada, Willy Oddó, Patricio Castillo, Hernán Gómez y Rodolfo Parada.

Dice en el interior del LP:

El papel y la importancia que tiene la labor artística para el Movimiento Revolucionario de los pueblos han sido señalados por primera vez en nuestro país por la histórica carta que sirve de presentación a este disco y que firma el primer líder de la causa de los proletarios chilenos, Luis Emilio Recabarren.
Nuestro conjunto ha definido desde sus comienzos
su labor de compromiso con los intereses del proletariado
y no ha escondido, ni esconderá jamás, su finalidad política. Esta nace del deseo de permanecer siempre fieles a la verdad naciente que impulsa y mueve a nuestro pueblo hacia la consecución de su auténtica realización histórica.
Todos los artistas que tienen la posibilidad de hacerlo, deben entregar su labor a la causa revolucionaria. Con ello no sólo cumplen su responsabilidad con la clase obrera, sino también con el arte, puesto que en una época de explotación y miseria, de sojuzgamiento de los pueblos, de guerras crueles e injustas, de desentrenado egoísmo e inconsciencia, de presiones que violentan la voluntad de los pueblos que buscan liberarse del imperialismo y el capitalismo, los artistas que se ponen al margen y profitan de su posición de privilegio dentro de la sociedad, que de mil maneras, busca corromperlos y enajenarlos, traicionan la esencia misma del arte, el afán de liberar, de educar, de elevar el hombre.
La sociedad burguesa quiere que el arte sea un factor más de enajenación; los artistas debemos transformarlo en un arma revolucionaria hasta que la contradicción que actualmente existe entre el arte y la sociedad sea por fin superada.
Esta superación se llama Revolución y su motor y agente fundamental es la clase obrera.
Nuestro conjunto, fiel a las ideas enunciadas por Luis Emilio Recabarren, ve su labor como una continuación de lo que ya han realizado muchos otros artistas populares.
Este lugar de combate ha sido ocupado por artistas, cuyos nombres están ya confundidos para siempre con la lucha revolucionaria de nuestro pueblo; el primero: Recabarren, los últimos: Violeta Parra y Pablo Neruda

El ejemplo que nos han dado es la luz que nos guía.


lunes, 24 de abril de 2017

Coleccionando vinilos - 57 - CAT STEVENS - "Teaser and the firecat" (1972)


Un disco clásico, una joya, uno de esos discos que no te vas a equivocar si lo pones en casa ya estés solo o con otra persona o un grupo de personas. Ya estés contento o triste, eufórico o deprimido.
Siempre hay algo que te va a ayudar en este disco, y es que casi podríamos decir que la voz de Cat Stevens es curativa.

Esta es una de esas joyas que encuentras en las tiendas de segunda mano y que dudas si realmente está en esta cajonera de vinilos a dos euros o un graciosillo lo ha colocado ahi por error.
Crees que no, ya que lo veo usado y los bordes del cartón desgastados y lo agarras firmemente mientras buscas otros discos. Pero hasta que no pagas no estás totalmente convencido de la ganga que acabas de comprar.
Con una sonrisa de oreja a oreja vuelvo a casa, pero con una mosca detrás de la oreja "seguro que está rayado y se para alguna canción",... Y por fin la felicidad es plena cuando el disco suena y todo suena tan bonito.
Os dejo con interesantes recortes de Elpais y de Alohacriticon.

Cat Stevens ‎– Teaser And The Firecat

Sello:
Island Records ‎– ILPS 9154, Island Records ‎– ILPS9154
Formato:
Vinyl, LP, Album, Gatefold 
País:
Fecha:
Género:
Estilo:

PistasOcultar Créditos

A1
The Wind
A2
Ruby Love
A3
If I Laugh
A4
Changes IV
A5
How Can I Tell You
B1
Tuesday's Dead
B2
Morning Has Broken
Lyrics By – Eleanor Farjeon
B3
Bitterblue
B4
Moonshadow
B5
Peace Train

Compañías, etc.

·         Published By  Freshwater Music
·         Printed By  Howards Printers (Slough) Ltd.
·         Mastered At  Sterling Sound
·         Pressed By  EMI Records

Créditos

·         Bass, Congas  Larry Steele
·         Bouzouki  Andreas Toumazis, Angelos Hatzipavli
·         Drums  Gerry Conway, Harvey Burns
·         Guitar  Alun Davies, Cat Stevens
·         Mastered By  LH*
·         Photography By  David Bailey (5)
·         Producer  Paul Samwell-Smith
·         Strings  Del Newman

·         Vocals, Keyboards, Written-By  Cat Stevens



Muy interesante este artículo encontrado en ELPAIS.

EL PAIS. Gramola Galáctica: Teaser and the Firecat, 1971

Por: Marcos Ordóñez | 24 de enero de 2012


Me gusta este dibujo. Me gustaba a los quince años y me sigue gustando, igual que el disco que ilustraba: Teaser and the Firecat, de Cat Stevens. Creo que el dibujo es del propio cantante. Me decía Santiago Segurola el otro día: “Hay que reivindicar a Cat Stevens. Tea for the Tillerman es un discazo de la primera a la última canción. Y Sad Lisaes buena de morirse”. Y mucho mejor que Lady d'Arbanville, el tema estrella de Mona Bone Jakon (1970), que olía un poco a hippismo de papel couché. Sad Lisa era el otro lado deLady d'Arbanville, el descenso psicótico del personaje. Estoy de acuerdo en lo de Tea for the Tillerman, pero el que da primero da dos veces, y Teaser fue el primer disco de Cat Stevens que escuché, el que me llegó al alma. 
Y me parece el mejor de su carrera, el más cuajado. Una máquina de hits

Ya sé, ya sé. Era un peligro estético que Cat Stevens te gustara entonces y sigue siéndolo ahora, un poco amplificado por la cosa musulmana. En los 70, Cat Stevens era, para muchos, una especie de caramelito exótico: morenísimo, guapísimo, corazón de oro, sensibilidad a flor de piel. Era excesivamente idóneo, provocaba una desconfianza instantánea. Lo comprendo: era el clásico tipo que nos robaba las novias, como diría Albert Pla. Lo comprendo a medias, porque más o menos lo mismo (quitando el exotismo) podría haberse dicho de Nick Drake, pero Drake tenía el prestigio del suicidio (o de la muerte “en extrañas circunstancias”, que siempre suena eufemístico ). ¿Era mejor compositor y mejor letrista que Stevens? Desde luego. Pero también podía haber sido considerado un niño mono, un sensible excesivo, y de hecho así lo veían no pocos de mis amigos que, después de su muerte, le contemplaron de otra forma. Un suicidio ayuda mucho, pero es mal negocio, sobre todo para el suicida. 
A lo que iba: Cat Stevens entró, con James Taylor y Carole King, en el pabellón de los blandos, cuyos máximos portaestandartes, en esa época, eran los Carpenters. ¿Qué tenían que ver todos ellos? Digamos que gustaban a demasiada gente. Y gustaban, pecado tremendo, a nuestros mayores: eran melódicos o, como ellos solían decir, “no molestaban al oído”. Yo soy un rendido adorador de Taylor, de King, de los hermanos Carpenters, entonces y ahora. Y de Stevens. 
De cuatro discos de Stevens, que hace en un plazo de otros tantos años, su época de oro:Tea for the Tillerman (1970), Teaser and the Firecat (1971), Catch Bull at Four (1972) yForeigner (1973). De estos dos últimos no me lo quedo todo: comenzaba a abrirse paso una cierta ampulosidad en la voz y en los arreglos. Luego, con Buddha and the Chocolate Box (1974), comienza el declive que precede a la retirada y a la conversión. Ya sabemos que cualquier converso es instantáneamente sospechoso de fanatismo, sobre todo si la conversión es islámica. Stevens dijo un par de chorradas peligrosas cuando lo de la fatwaa Rushdie, pero parece que ha sido muy feliz en su segunda vida y ha hecho feliz a mucha gente. Ese hombre parece estar en paz. Ya juzgarán cuando lleguen al final de esta entrada.
Hay un sorprendente retorno, más de treinta años después (cosa insólita), con An Other Cup (2006),  bajo el breve y despistante nombre de Yusuf, pero ese es otro asunto. O no.  
Si digo que el dibujo que ilustra estas lineas me parece una de las mejores portadas de la historia es porque, a mi juicio, expresa a la perfección el espíritu de Teaser and the Firecat: una rara pureza infantil al borde de la cursilería; cursilería (o ingenuidad desarmante) que también forma parte del bagaje de la infancia, por otra parte; de la infancia revisitada desde la adolescencia. Veíamos ese dibujo a los quince o dieciséis años, en nuestra primera adolescencia, y sentíamos que, en cierto modo, era una instantánea secreta de lo mejor (y un poco de lo peor) de nuestra infancia; algo que habíamos olvidado y de repente volvía plenamente. Lo sagrado, tal como lo entendieron los gnósticos, tiene algo que ver con eso. Una epifanía similar sucedió, cinco o seis años más tarde, con la portada de Qualsevol Nit Pot Sortir el Sol, de Sisa, sobre todo para las infancias catalanas: las fuentes de Montjuic coloreadas (revividas oníricamente) con anilinas: otra postal de la infancia, quintaesenciada.
En la portada de Teaser lo que mejor funciona, como maquinaria evocadora y quintaesenciadora, es el azul de ese cielo nocturno, y la luna blanquísima, y las ramas del arbol que asoman por encima de la valla. Esa luna y esa rama, movida por un viento invisible, son lo que tiembla en sus mejores canciones. La rama que tiembla es la voz de Stevens, pero también la segunda guitarra de Alun Davis, delicada como el encaje de una telaraña.
Luego está el agujero de la madera. Miramos por ese agujero, por ese resquicio, como por un catalejo o un caleidoscopio: el niño y el gato y la luna están, definitivamente, al otro lado de la calle. El gato es un daemon, como diría Philip Pullman (y Jung, que lo dijo antes). El daemon benéfico y protector del crío. Su alma, si prefieren. Los ingleses llamanginger cat a esos gatos: gato color jengibre. El jengibre era un elixir soñado, destilado por Enyd Blyton: pura esencia de infancia. Lo que los traductores de la señora Blyton llamaban "cerveza de gengibre", en delicioso error semántico, era el ginger ale que en España comercializó la casa Canada Dry. Nos moríamos por beber "cerveza de jengibre" y la teníamos al alcance de la mano pero no lo sabíamos. Yo no conocía a nadie que bebiera Canada Dry, esa bebida que nació en los años 30 a rebufo de la Ley Seca como un (dudoso) sustituto del alcohol.
Podríamos atisbar ese otro lado por la brecha de la valla, pero el agujero está a la altura precisa, como el color del cielo y el exacto tamaño de la luna. Y las cuatro o cinco estrellas: no hacen falta más. No hay desbordamientos. Ese niño, por cierto, reaparecerá en otra canción de Stevens: The Boy With the Moon and the Stars on His Head, de Catch Bull at Four, su siguiente disco.

La chistera es lo que le da al niño el toquecito chichi: asoma ahí el lado relamido del artista. En este sentido, insisto, la portada es muy completa. La rara pureza y el temblor impregnan The Wind, How Can I Tell You, If I Laugh y Moonshadow. (Me pregunto, por cierto, si Warren Zevon tenía The Wind de Stevens en un rincón de su cabeza o de su corazón  a la hora de componer la suya). La sombra de la luna y el repiqueteo rítmico de las patas de la araña se extienden sobre Tuesday’s Dead y Bitterblue. La canción más popular del disco fue, sin duda, el himno Morning Has Broken: preciosa melodía, pero ahí el niño está haciendo volatines con la chistera y se le hunde el piececito en el jarabe, lástima. 

Si he de elegir una canción del disco me quedo con The Wind, la más minimalista, la menos conocida, a la que se le ha hecho menos justicia. Pero la oiremos en la voz del Cat Stevens de 60 años. O sea, en la voz de Yusuf. Mucho más sabia y conmovedora que en el disco original. E incluso mejor cantada. Es un viaje sorprendente al otro lado de la valla.


Precioso videoclip para uno no menos preciosa canción.


Y por último, os dejamos con el gran trabajo de ALOHACRITICON para hablar de este disco y de la vida del artista:

ALOHACRITICON
“Teaser & The Firecat” es una de las grabaciones más importantes del cantautor Cat Stevens, quien muestra su sentir sobre el mundo y el amor en clásicos como “The Wind”, “If I Laugh”, “Morning Has Broken” o “Moonshadow”.
Maestro en baladas, emplea en sus texturas folk pop puntuales sonidos caribeños o étnicos con piezas cerebrales, sentimentales…
Su dócil guitarra acústica junto a la de Alun Davies se ensancha con la instrumentación folk griega que le retrotrae a sus ascendientes en “Rubylove”, con los reflexivos teclados del propio Stevens y de unno acreditado Rick Wakeman, o con los hermosos arreglos de cuerda de Del Newman. Todo ello ordenado por la producción de Paul Samwell-Smith, antiguo componente del seminal grupo The Yardbirds.
“If I Laugh” y “How Can I Tell You” (probablemente la mejor y más infravalorada balada del álbum), prodigiosas en su sensibilidad transmitida con bellas melodías, junto a éxitos como “Morning Has Broken”, “Peace Train” o “Moonshadow”, son parte de un estupendo disco de temática esencialmente romántica que no desdeña sus habituales materias sociales y espirituales.
El bonito dibujo de la portada es obra del propio Cat Stevens.


BIOGRAFIA EN ALOHACRITICON

Sensible cantautor folk-pop británico, maestro en la escritura de melodías de sonidos acústicos. Cat Stevens (de nombre real Stephen Demetre Georgiou) nació el 21 de julio de 1947 en Londres (Inglaterra). Su padre era un inmigrante griego que poseía un restaurante en la capital británica. Su madre era de nacionalidad sueca.
Estudiante de arte de la Hammersmith College, Cat comenzó a actuar en diversos locales y centros universitarios londinenses, exhibiendo su buen hacer folk-pop bajo el apelativo de Steve Adams.
Tras una actuación recibió las felicitaciones de Mike Hurst, miembro del grupo The Springfields.
Hurst le recomendó a la Decca y Tony Hall, tras rebautizarlo como Cat Stevens, firmó un contrato discográfico para grabar su primer sencillo en el subsello Deram. La canción, escrita por Stevens y producida por Hurst, fue “I Love My Dog”, un single que en 1966 alcanzó el puesto 28 en Gran Bretaña.
Convertido en una celebridad de la noche a la mañana, Cat alcanzó el número 2 con “Matthew And Son” en el año 1966 y el número 6 “I’m Gonna Get Me a Gun” en 1967.
Su álbum debut, “Matthew & Son” (1967), producido por Mike Hurst, con unos arreglos y sonido más pop que folk, cosechó un gran recibimiento popular y crítico, llegando al número 6 en las listas de LPs.
Junto a estas canciones Stevens también logró notoriedad con excelentes temas escritos por él y grabados por los Tremeloes (“Here Comes My Baby”) y P. P. Arnold (“First Cut Is The Deepest”). Estos triunfos comerciales afianzaron la celebridad compositiva del gran cantautor inglés.
Su siguiente disco, también de esencia pop, “New Masters” (1967), a pesar de su calidad no logró vender muchas copias, lo que supuso una decepción contrastada con su inicio como músico profesional. A pesar de ello, singles como “Kitty” consiguieron cierta repercusión en los medios.
Lo peor para Cat Stevens fue que en esta etapa contrajo la tuberculosis, hecho que marcó su sentido existencial tras un largo período de convalecencia en donde comenzó a otorgar a su vida un enfoque más espiritual e introspectivo.

Cuando se recuperó de la enfermedad, Cat firmó en 1970 con el sello Island y publicó el sencillo “Lady D’Arbanville” (número 80). Su música cambió a texturas más desnudas y folkies, sin perder su sensibilidad melódica.
El primer LP de esta nueva época fue “Mona Bone Jakon” (1970), producido por el ex miembro de los Yardbirds, Paul Samwell-Smith, su colaborador en los siguientes discos, los mejores de su carrera, en los que también aparecía el guitarrista de sesión Alun Davies.
Jimmy Cliff grabó con éxito el tema de Cat, “Wild World”, que el mismo Stevens incluía en su siguiente disco grande, “Tea For The Tillerman” (1971), un estupendo álbum con temas como “Father And Son” o la soberbia “Hard-Headed Woman”.
El disco llegó al puesto 20 en Inglaterra y consiguió resonancia en los Estados Unidos por primera vez en su trayectoria. El magistral “Teaser And The Firecat” (1971), con otra hermosa portada dibujada por Stevens y cortes sensacionales, prodigiosos en su sensibilidad y belleza, como “How Can I Tell You” o “If I Laugh”, le llevaron al número 3 en Gran Bretaña y al número 2 en los Estados Unidos, país en donde fueron incluso mejor recibidas sus composiciones, con excelente acogida a singles como “Peace Train” y “Morning Has Broken”.
“Catch Bull At Four” (1972), número 1 en los Estados Unidos y número 2 en Inglaterra, contenía temas como “Sitting”, “The Boy With a Moon And Star In His Head” o “Can’t Keep It In”. Su talento para la melodía folk pop se nutre en esta ocasión de elementos más rugosos y heterogéneos, conformando otra gozosa travesía para el amante de sus composiciones.

Poco después de abandonar el Reino Unido para instalarse en Brasil publicó otro disco importante, “Foreigner” (1973), primer álbum producido por el propio Cat Stevens, más experimental y ambicioso, que contenía una famosa suite inicial.
Sus preocupaciones existenciales se acentuaban, al igual que sus planteamientos religiosos y espirituales, donando parte de las ganancias de sus discos a organizaciones sociales, en especial la parte de impuestos que dejó de pagar al fisco británico tras cambiar de residencia.

La trayectoria de Cat Stevens a lo largo de la década de los 70 fue un continuo éxito. “Buddah And The Chocolate Box” (1974), LP que incluía el single “Oh Very Young” y volvía a ser producido por Paul Samwell-Smith, retomaba las pautas de sus mejores pasajes sonoros.
El conceptual “Numbers” (1975), “Izitso” (1977), álbum en donde ya afirma que “jamás quise ser una estrella”, y “Back To Earth” (1978), fueron trabajos que alcanzaron una notoriedad estimable a pesar de sus inferiores resultados artísticos.
En la época de este último album, Cat Stevens, que fue introducido en la lectura del Corán por su hermano David, se rebautizó como Yusuf Islam, nombre que adoptó tras convertirse a la religión musulmana, renegando de la industria musical como negocio, abandonando su carrera como autor discográfico y dedicando su vida al estudio espiritual y a la gente más necesitada, subastando gran parte de sus bienes (entre ellos todos sus instrumentos musicales) y creando centros de caridad y educativos islámicos.
Después de un período de silencio, a finales de la década de los 80 la figura de Yusuf Islam causó un fuerte impacto en los medios de comunicación cuando apoyó la sentencia de pena de muerte del Ayatolá Jomeini contra Salman Rushdie por la publicación de “Los Versos Satánicos”, que establecían una revisión crítica al Corán. Muchas radios dejaron de emitir sus composiciones en señal de protesta y miles de fans quedaron totalmente desconcertados con las declaraciones de Yusuf, especialmente por el contraste con el mensaje de sus textos previos.
Como respuesta a estas reacciones adversas, el antiguo cantautor culpó a la prensa de manipular sus declaraciones.

Al margen de esta polémica y en un plano estrictamente compositivo, Cat Stevens permanecerá como una de las personalidades musicales más importantes y significativas surgidas en el Reino Unido a finales de la década de los años 60.

En el año 2006 regresó al mundo del pop grabando como Yusuf Islam un nuevo disco al que tituló “An Other Cup”.